Las entidades vecinales piden celeridad con puntos conflictivos en los que se puede correr el riesgo de caer y tropezar. El Ayuntamiento tiene activo un plan de actuaciones

Representantes vecinales y miembros de entidades de Reus piden que se trabaje con mayor celeridad en la accesibilidad de la vía pública, especialmente en los barrios más alejados del centro. «Yo me muevo con silla de ruedas por la ciudad y, en lo que a equipamientos públicos se refiere no tengo problema, veo que se trabaja en ello, pero en cuestión de vía pública, aún hay cosas por hacer», valora el miembro del Club Esportiu (CE) Costa Daurada, Jordi Bofarull.

En su caso, nombra, por ejemplo, la acera de la zona del arrabal de Jesús que va desde la plaza de Prim hasta la calle del Vent: «Presenta un desnivel considerable y hay calles, incluso, que cuando llueve, resbalan». Celebra, por contrapartida, que el pavimento con el que se ha peatonalizado el arrabal de Santa Anna, «sea antideslizante. Ya puede llover, que no resbala». No puede decir lo mismo con las calles de Llovera y de Monterols. En la primera, «hay que tener cuidado con la silla, que va sola» y, en la segunda, «los adoquines pueden tener recovecos que hagan que la silla se zarandee con la irregularidad».

Más alejados del centro, la presidenta de la AVV Mas Magrané, Cori Parra, explica, por su parte, que «en nuestra zona, hay tramos de acera que cumplen su función, otros más complicados, pero un punto que nos preocupa es uno situado en la avenida de Marià Fortuny, a la altura del estanco La Muralla, donde hay un árbol cuyas raíces, en su día, levantaron la losa del suelo y hace tropezar día sí, día también, tanto a jóvenes como a mayores».

Parra expresa que ese punto «conflictivo» lleva «unos dos años» así, que ya lo han avisado a la concejalía competente y que «lo tienen en cuenta, solamente esperamos que lo solucionen cuanto antes, porque no hay manera de que lo arreglen, ha habido caídas y brazos rotos». Propone que realicen algún tipo de actuación preventiva, «al menos para igualar el desnivel que provoca la raíz crecida».

La representante vecinal recuerda que la mayoría de gente residente en el barrio al que representa son, «sobre todo, mayores, con lo que, que esta franja de personas se caiga, puede suponer una situación preocupante para ellos. Y nosotros también formamos parte de Reus, no solo la zona del centro».

Según recuerda Parra es por este tipo de solicitudes por las que «creamos la asociación». Y con este mismo problema se topan los vecinos de Mas Pellicer. De hecho, a menudo denuncian desde la Associació de Veïns Primer de Maig el «mal estado de las aceras», agravado por la «falta de cuidado y mantenimiento por parte de la administración. Nos sentimos abandonados». Así lo recordaba el presidente de la entidad vecinal, Eduardo Navas, en una carta enviada a la alcaldesa de la ciudad hace semanas.

Desde la asociación vecinal (AV) de Horts de Miró, su presidenta, Pilar Flamenco, declara, que le consta que «muchas de las raíces de los árboles que levantan adoquines» en el barrio, del que es portavoz, se están arreglando. «Hay más problemáticas a nivel particular, en viviendas antiguas en las que no hay ascensor, que en la calle. Sí que hay alguna vía en la que las aceras son más estrechas –algo que se complica si allí dejan bolsas de basura o hay árboles más grandes–, pero por lo demás, no tenemos problema», manifiesta la presidenta de la entidad vecinal de Horts de Miró.

Tal y como decía Flamenco, desde el Ayuntamiento se empezó ya en diciembre de 2023 una nueva fase de trabajos urgentes de poda de arbolado para mejorar la seguridad y la accesibilidad de viandantes y tráfico. El grueso de la actuación se concentraba, de inicio, en 779 árboles repartidos en 42 calles. La actuación, repartida en dos contratos, contó con un presupuesto de 36.000 euros.

Accesibilidad cultural

Bofarull, del CE Costa Daurada, destacaba que, en los edificios públicos, a nivel local, se trabajaba bien la accesibilidad. «La gran mayoría de museos están adaptados para entrar, aunque hay algunos edificios visitables que, al estar protegidos y ser antiguos, no son accesibles para quienes nos desplazamos con silla, pero esto puede arreglarse fácilmente con tours virtuales», propone.

En materia de accesibilidad en equipamientos culturales, desde el Ayuntamiento de Reus se trabaja a todos los niveles. Algunos avances en accesibilidad, los ha acogido el Gaudí Centre, por ejemplo: allí, el año pasado, realizaron formación a guías e informadores turísticos para tener herramientas y atender a personas con discapacidad visual y estrenaron un sistema de visita con signoguía para personas sordas o con discapacidad auditiva.

Fuente:https://www.diaridetarragona.com